Month: March 2016

Subamos al Faro #9

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-¿Dónde estabas? Preguntas, olvidando que eres tú quien te habías ido.
-Estoy aquí como siempre… me detuve un poco a mirar por la ventana. La tarde ya se va y la luna ha empezado a dejarse ver.
-¿Nos hemos tardado en llegar hasta este piso, no? Tus palabras son como un continuo llamado a que me incluya en tu conversación… pero creo que esta vez, no tengo muchas ganas, voy calladamente, disfrutándote, poco a poco.
Te miro en silencio,  ese mismo que contiene lo que siento.   Observo tus facciones,  te recreo una y otra vez en mi mente, como el que imprime un recuerdo para que jamás se borre.
Hago un asentimiento con mi cabeza, más que para afirmar lo que dices, para reconocer que efectivamente tardamos en llegar, o más bien tardamos en descubrir este piso juntos.

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Aquí todo tiene tonos violetas,  lilas o hasta rosa dependiendo del ángulo por donde se mire y si la luna, como hoy, como ahora, decide penetrar por uno de los bordes de esta ventana lateral.
-¿Porqué escogiste este color?  Es morado y se vuelve intenso y llega a ser rosa más arriba… aquí jugaste mucho con la iluminación ¿no?
-Este es el color de la paciencia
-¿Qué? ¿De la paciencia?  No podría imaginarme jamás la paciencia así, más bien oscura.
-Ahora si tendrás que explicarme que quieres expresar en este piso y sobre todo, ¿que has sentido cuando llegas aquí?
-¿Ves la Luna..? Me volteo completamente y digo mientras la observo:  -Si te mueves un poco hacia acá, hacia mi derecha y te asomas a la ventana, la verás.
Te acercas..  pasas a mi lado, siento tu respiración tan cerca, que por un segundo mi corazón se agita desquiciado, para luego recuperar su ritmo, y yo junto con él, mi compostura.
-Está bella la luna… es como si estuviera saliendo del mar. ¡Wow es enorme!
-Pensar en ella y en mí,  me hizo definir el color de este piso en el que estamos,  el de la paciencia,  la comprensión,  la tolerancia.

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-¿Sabes? Me encanta la Luna. Creo que somos amigas desde siempre. No conozco científicamente mucho de lo que es como satélite, como eso que dicen los estudiosos, los que se supone que “saben”.
-Leo sobre los que escriben esos mismos que afirman saber mucho de ella, y al final termino por no entenderlo del todo.

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-Ella me ha hecho comprender lo siguiente: Muchos pueden hablar de nosotros y no conocer lo que sentimos, para nada. Dicen saber, pero no es así.  Simplemente creen conocer lo que a simple vista, se ve. Pero muy lejos están de lo que se siente y se es.
– ¿Cuéntame como es eso Esperanza?  y dime ¿porqué te pareces a tu amiga Luna?
– Ella debe ser tolerante y paciente, para escuchar a desconocidos hablar de ella… y algunas veces pasar por alto cuando la describen a la “medida de ellos”. -¿Sabes como yo la conozco? ¡Por lo que siente!
– Ahora si me dejaste intrigado… quiero saber ¿que sientes tú? y la Luna también.
Pareciera que la luna sabe que hablamos de ella y haciendo gala de quien es, no de lo que otros dicen, nos mira y sonríe en medio de una noche que ha empezado a adueñarse de todo el lugar,  tanto dentro como fuera de este faro. Empieza a subir ante nuestros ojos.
-Me refiero a sus sus fases… Esas que han llamado menguante, creciente,  llena y nueva. Al menos creo que  es así como las denominan (aunque puedo estar equivocada)  me sugieren tantas cosas quizás diferentes a lo que la simple ciencia dice. Sé que a cada una le atribuyen implicaciones hasta en nuestro planeta, pero al margen de eso yo conozco sus emociones un poco más allá. Sé lo que siente la Luna.  Sus emociones y sentimientos se parecen a las míos...
-A ver cuéntame eso…
-¿Sabías que ella tiene un romance profundo, una pasión ardiente?
-Hmmm realmente no… nunca he pensado eso,  creo que eso lo dejo para los poetas y los locos.  Dejas oír tu risa un poco con vergüenza al darte cuenta que en ambas categorías estoy incluida de algún modo, sobre todo en la última. 
-¿Y con quien es el romance? Dices algo escéptico.
-Con el Sol.   ¡Luna está enamorada del Sol!  ¿Te imaginas lo complicado que es?
-Ahora si estoy sorprendido. No creía poder interesarme… Pero has captado mi atención.  Cuéntame eso,  me parece una historia atrayente, hasta fascinante.
-Hay un solo momento en que se encuentran, y no siempre pueden hacerlo.  Hay tantas cosas que los separan. Por eso ella es paciente y tolerante… llena de esperanzas,  como yo.
-Y tú… ¿tienes un romance? ¿amas a alguien?
-Sigamos hablando de Luna, mírala, sólo observa y tu irás entendiendo.  -Cuando está muy delgada, casi no se ve, como la sonrisa de un gato ¿sabes como es?
-Si claro,  a esa fase la llaman “nueva” (creo, ya ni se).
-¿Sabes que siente?
-¡Por supuesto que no! No había pensado que “ella sentía”.
-Como yo…
-¿Qué, acaso dices que yo tampoco había pensado que tu sentías? Abres tus ojos escrutándome y solo alcanzo a hacer una sonrisa que no termina de aparecer.
-Estás sonriendo como ella…¡Como la luna!
-Luna sonríe tímidamente al ver marchar a su amado, porque piensa que lo espera tantas horas para solo sentir que la toca unos segundos y se va… Renueva en esta etapa su ganas por él, se niega a dejar que la espera, la aniquile.
-¡Wow..! entonces es una sonrisa triste. ¿Así sonríes ahora?  ¿Piensas lo mismo que ella? ¿ Y el sol… soy yo?
Sigo en silencio la veo subir, majestuosa, radiante, dejando sus destellos por todos lados.  La brisa de la noche mueve mis cabellos, cierro los ojos, te pienso, te siento cerca, soy como Luna. Y sigo diciendo:
-¿Has visto cuando crece un poco más y se vuelve como una cuna? ¿Sabes porqué toma esa forma?

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-Es un reflejo del sol… supongo… Y a eso lo denominan creciente cuando lo que  se deja ver es la mitad, un poco después de eso que has llamado “cuna”.
-Ella recuerda al Sol y su imposibilidad de tener un hijo juntos.  Se transforma en una cuna que jamás mecerá al fruto del amor de ambos.  Está ahí luchando con su tristeza, mientras canta una canción de cuna para un niño que no llegará,  porque simplemente no es posible.
-¡Eso es demasiado!  El amor como que duele ¿No? ¿Y… tú también sientes eso..?
Te miro y contemplo tu asombro, tus labios temblorosos, tus manos que inquietas reposan en los bolsillos de tu chaqueta.  Yo, te observo, te grabo, mis pupilas solo pueden dibujarte…
-Sí,  si duele… Veo que ya has visto su otra cara, cuando está a la mitad, ¿cierto? Cuando eso ocurre solo pretende esconder lo que siente, mostrando sólo una parte, porque la totalidad es muy intensa.  Es como decir “te quiero”, para no decir nada más,  poner límites a los sentimiento antes de que se desborden.  Dejar al descubierto,  a veces nos deja sin defensas y eso da miedo,  por eso esconde el lado más intenso.

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-¿Más intenso? ¿Acaso se puede ser más intenso que esto?  Realmente no pensaba en nada de esto antes de que lo dijeras, pero ya me voy metiendo en la historia que habla de la luna,  y la verdad es que, cada vez más pienso que te asemejas a ella, que es como tu historia.
Tu expresión ahora es de búsqueda,  miras con fijación a la luna, quien sigue subiendo en la oscuridad del horizonte,  me miras de reojo. Me atrevería a decir que en tu mente me comparas con lo que ella siente y lo que tu piensas que siento.
-¿La estas viendo? Ahora está llena… ¿Sabes cuándo está así?

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-Si la estoy viendo y ya me estoy preguntando ¿Que siente?
-Se siente plena…
-¿Y eso porqué?
-Antes de esta noche vino un atardecer de esos que queman. ¿Lo viste?  El Sol dejó su larga estela. ¿Sabes porqué?  Porque hoy él la esperaba a ellaSe fundieron por segundos, la amó como nunca antes. 

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En las profundidades del agua, ambos sumergidos, se entregaron sin reserva.  Ahora ella emerge y sube, mostrando a todos que está feliz, que está llena. 

El la mira desde lejos y también la recuerda.  Ya no habrá más encuentro hasta no se sabe cuando,  y eso hace que empiece ella a mostrarse más pequeña cada vez, en los días sucesivos a su encuentro de amor.

El fuego que hoy refleja y su resplandor, se va perdiendo poco a poco, eso es producto de separarse, de distanciarse de su Sol.
-Sentir eso la hace menguar de alguna manera, volviéndose menos visible a nuestros ojos… Es el tiempo en que sólo los recuerdos de lo vivido junto a él, la sostienen.
– Esperanza, a eso lo han denominado la fase “menguante” de la luna… Estoy asombrado… Pensando…

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-¡Wow otra vez!  ¿Y la luna siente eso? ¿Y tú también?
-Eso y más.  ¿Ves cuanta paciencia se requiere para esperar que algo suceda?
-¿Cuanta tolerancia se necesita para escuchar todo lo que muchos que “saben” puedan opinar de quien eres y lo que sientes y estar a “años luz” de eso? Por eso ese color va en este piso, unas veces más intenso que otros, escalones que se oscurecen cuando parece que es imposible de aguantar, pero luego se aclaran con la comprensión de que ellos nunca sabrán lo que se siente.
-¿Hablas de la luna?
-Sí
-¿Y de tí?
-Sí
-¿Cuántas veces has estado en este piso?
-Todas
-Esto no solo habla de paciencia, de comprensión,  de tolerancia… habla de amor.
-El amor es eso… comprensión,  entender y mucho, mucho más.
-¿Cuándo te quedas tan callada… es porque esperas y me toleras?
Cuando me quedo callada quiero comprenderte,  escucharte,  que sientas mi amor haciéndote bien.
-Eso es como demasiado… yo soy más simple.
-Me parece bien, yo solo te cuento lo que pienso,  lo que siento.  Esta subida sé que va a ser única y quizás no se repita, por eso los detalles de cada cosa.
-¿Única? Yo quiero volver… yo…
-No digas nada.  No quiero  escuchar promesas,  que te aten y luego pesen.   Faltan sólo dos pisos más y luego ya estaremos en la linterna. Sigamos subiendo, ya Luna está bien arriba.
Tus pasos son firmes y lentos,  hay un silencio acogedor que nos mantiene unidos.  Mi mano sigue en la tuya, y  vamos escalón, tras escalón.   Suspiras profundo.
-¿Sientes mucho?
-Siento, sí,  intenso.
Siento tu mano apretando la mía y un temblor nos recorre a ambos. El final se aproxima,  la hora de bajar se acerca.

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-¿Puedo ser como el Sol?
-No…  y el silencio vuelve un segundo en una eternidad interminable. No puedes ser “como” el Sol.  Tú eres mi Sol.
-Bueno Luna… bueno Esperanza… ya ni se lo que digo.  Lo que sientes me estremece, me conmueve, me contagia,  de algún modo… me asusta.
-Ya lo sé… yo que soy quien lo siente, muchas veces llego a sentir que me supera y también me da temor, por eso vengo aquí,  a este lugar, donde todo encaja perfectamente,  donde puedo ser yo, con lo que siento.

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-Voy entendiendo mejor…
-Ya estamos terminando este piso, pronto podrás encender la luz del próximo.
-Te quiero Esperanza…
-No tanto como yo.
– Nunca volveré a ver la luna de la misma manera que antes de escucharte…
-Ya no seremos los mismos.