Subamos al Faro #8

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– Voy a seguir tus indicaciones… Voy a asomarme a esta ventana que…. ¡Wow, qué maravilla! Esto es… Esto es algo mágico, y eso que aún vamos como por la mitad del faro.

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– ¿Qué sientes? Te digo mientras susurro y voy colocándome por detrás de tu hombro derecho.
– ¿Qué siento?… ¡Siento que me embarga una gran emoción! El cielo y el mar son una misma cosa, es como si se fundieran, pareciera que los podemos tocar, siento como si el viento me llevará hasta allá, me siento parte de ese horizonte, quiero volar… No sé… Siento muchas cosas. Y tu estás aquí… Siento que experimento todo esto, precisamente por eso, porque tú estas aquí.
– ¿Sabias que iba a sentir todo esto?
– No, sólo quería que experimentaras algo de las emociones que mw embargan, cuando ando por aquí.
– Voy entendiendo un poco más tu emotividad… Entre todo lo que piensas y sientes… Además de lo que uno puede experimentar entre estas paredes, estos colores y lo que uno puede soñar a través de lo que se vé por estas ventanas… Realmente ahora comprendo por qué te gusta este lugar. Bueno, creo que más bien, tu misma le has agregado un singular significado a todo esto, que termina siendo como tú.
– Descríbeme esa sensación, esa de sentir que puedes tocar el cielo fundido con el mar, esa de querer volar… Te observo de cerca y miro tus ojos cerrados, sólo sintiendo lo que dices. Sigo susurrándote:
– Se como se siente… Es como si el viento te llevará, sientes que puede disfrutar de sólo estar allí, siendo acariciado suavemente en un silencio plácido que te da serenidad. Es ahí, cuando podemos ver con los ojos cerrados…
– Desde aquí, tuve la idea, al estar así como estás tú ahora (con los ojos cerrados) de atreverme a invitarte a venir aquí. Estaba aquí mismo, dejándome llevar por esa mágica sensación, sintiendo el aire entrar y pasar rosándome, que pensé… Sólo quiero que venga, y hoy es real, estás aquí.

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– Realmente es maravillosa esta sensación… Y de complemento perfecto, este piso en el que estamos ahora es de color amarillo. Pareciera que el sol se hubiera quedado aquí luego de un amanecer, ¡el efecto del color es impresionante!
– Tan impresionante como es  querer algo y simplemente “atreverse” a hacer que ocurra.  ¿Sabes algo? No es fácil atreverse, tomar iniciativa, dar el paso… Muchas veces todo sale al revés de como lo podemos pensar, sin embargo si no nos atrevemos a tomar el riesgo, nunca pasará nada.

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– ¿Y porqué escogiste amarillo para esta parte?
– Como tu mismo has dicho, pareciera que el sol se quedó a vivir aquí.  Y es que así son las ideas, las ocurrencias, eso de “atreverse” simplemente algo en nosotros se “alumbra” y lo que nos parecía imposible, va perdiendo esa naturaleza y es cuando esa misma luz, nos anima a lanzarnos hacia lo que queremos. Es como decidirse al fin a decir algo, a tomar la acción que habíamos pensado una y mil veces, pero que no ejecutábamos, por el temor. Y como nada de esto es aislado, llegar hasta este piso, viene luego de haber pasado los anteriores….
Ya hemos subido la mitad de los escalones que nos tocan en amarillo. Mis palabras han salido sin que sienta necesidad de detenerlas, sin ningún temor, todo fluye naturalmente entre los dos. Tú llevas mi mano en la tuya y has guardado silencio.  Como que mis palabras te han puesto a pensar.

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– Si uno lo piensa y lo piensa, y lo piensa por supuesto que la probabilidad es poca de atreverse.  Por eso te preguntaba cuando estabas en la ventana ¿que sentías y como era la sensación de querer volar?
– Aquí he aprendido a que si lo siento, simplemente lo expresó, desde lo que soy, desde mi ser; aunque reconozco que la mayoría de las veces puedo ser mal interpretada, mal vista o simplemente ignorada, pero como generalmente expreso lo que pasa por mi mente y corazón en mis letras por y  para tí, preferí que a pesar de todo esas  dudas e interrogantes, era mejor atreverme.  Si así no hubiera sido, tú no estarías aquí,  al menos, no conmigo.
– Me dejas sin palabras…
– ¿Por qué?
– Porque tú tienes valor y yo…
– ¿De qué estás hablando..? ¿Tú qué?
– ¡Yo soy cobarde!
– Seguimos subiendo y sólo nos falta otra vuelta para completar el piso. Ahora el silencio nos embarga a ambos.  Me atreví a decir lo que pensaba, y esto es parte de los resultados, pero aquí, en este lugar, ahora no quiero ocultar nada, no puedo desperdiciar este tiempo contigo, que no sé si alguna vez se repetirá, no sé si alguna vez volveremos a hablar estando tan cerca y tomados de la mano.   Por eso, aunque esto provoque silencio, tenía que decirlo. Pasan unos minutos y luego rompo el silencio suavemente.
– ¿Por qué te calificas de esa manera? Y me detengo al hacer esa pregunta. También detienes del paso, y giras un poco para poder mirarme a los ojos. Siento que tú mirada penetra mi alma, y siento que puedo ver la tuya ahora. Hay temblor en tu mano y creo que también en tus pupilas.
– Porque tú te atreves y yo no…
-A ver… ¿A qué es eso a lo que yo me atrevo y tú no?
– Creó que tú lo sabes.
– No me gusta suponer, por eso la pregunta ¿a qué me atrevo y tu no?
– A sentir lo que sientes, a expresarlo, a pasar por el piso de las dudas y decirlo, a desaparecer de mi vista sin irte, a estar aquí, aún cuando yo no estaba, a no solo sentir sino a decir lo que sientes por mí, aunque a veces tu misma pienses que no te escucho…  ¡Tienes una fuerza interior que casi no la entiendo!
– Sólo tengo amor… y no te preocupes… yo tampoco lo comprendo.
Regresas un escalón y estás en el mismo nivel que yo,  no has soltado mi mano y ahora siento tu brazo pasar por encima de mi hombro… Y te acercas a mi. Me abrazas,  con fuerza y con ternura a la vez. Es una sensación que casi no puedo explicar, es como si todo el universo entrara en un abrazo y no existiera más nada. Siento tus brazos en mi espalda, y me siento atrapada en las cuerdas de mi amor… Es como si un barco que ha naufragado fuera encontrado en las profundidades siendo arrastrado hasta una orilla y amarrado para que nunca más se hunda.
– Yo también soy cobarde. Te digo esto, y sigo pegada a tí, con los ojos cerrados, viendo tu alma y dejando que la mía hable.
– Ya has visto y oídos de mis temores y batallas y sabes que algunas veces no logro subir. No soy quien para decir si eres cobarde o no, sólo puedo expresarte que a pesar de mi cobardía la mía, la que sí sé que tengo; mi amor es más fuerte. Sigo abrazada a tí, y esto es más de lo que me había imaginado que pudiera pasar.

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– Tienes razón, el valor es un ejercicio que irónicamente se hace desde la base del temor ¿Porque sino como lo practicas? Cuándo me invitaste a subir, cuando te atreviste… Dudé en venir, dudé hasta en simplemente escucharte, pero algo irresistible me atrajo hasta aquí.
– Creo que debemos seguir subiendo, ya falta poco para llegar al próximo descanso y al siguiente piso. Esta es una de mis típicas salidas, cuando siento que el sentimiento me supera. No hay para donde correr, pero si podemos movernos y subir.

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– Si, sigamos. Te vas despegando lentamente de mi y volvemos a nuestra posición de ascenso. De pronto, luego de subir apenas un escalón te detienes nuevamente, volteas y me miras diciendo:
– ¡Pues, me atreví! Y pensándolo bien, no sólo una vez, si no dos. Aquí estoy nuevamente, dejando allá afuera lo que nos separa, lo que podía hacer que dudara… Allá están mis dudas, mis vacilaciones, mis argumentos del bien y el mal, mis miedos.  Y aquí, frente a tí, está lo que siento.
-¡Wow! Creó que este lugar y su magia es contagioso;  ya estoy hablando como tú… O mejor dicho estoy siendo capaz de expresar lo que siento con una libertad parecida a la tuya…
– ¡Gracias por estar aquí! Es lo que puedo decir en este momento, son tantas las emociones y tan intenso el sentimiento, que si quiero terminar esta subida debo calmarme y no dejarme inundar por lo que siento, o de lo contrario… No se si lo resista, sin antes cometer una locura.
– Somos dignos imitadores del sol -digo-, así que sigamos subiendo. Me aferro a tu mano y ya el final de este piso está a sólo dos escalones. Somos dos atrevidos temblando a la luz de lo que sentimos.

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#EE

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3 comments

  1. Precioso, Esperanza; esperanza en el futuro… Abrazos.
    (Una sugerencia al margen del texto: voltear en vertical la imagen de la escalera amarilla; quizá me equivoque pero da la impresión de estar al!revés.)

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  2. Gracias por tus palabras Amalaidea, vamos a ver como la volteo… Para nada soy experta en esto de los blogs, por eso a veces tardo en subir algo por aquí.
    Gracias por acompañarme en la subida.
    Tengamos esperanza… A pesar de cualquier cosa!

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